Nueva ley en EE.UU. prohibirá la venta de coches con software chino o ruso

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Nueva ley en EE.UU. prohibirá la venta de coches con software chino o ruso
Créditos: Reproducción/DALL-E

El gobierno de Estados Unidos ha tomado medidas firmes y decisivas para proteger la seguridad nacional del país. A partir de 2027, se prohibirá la venta e importación de automóviles conectados, sistemas de software y componentes electrónicos desarrollados o fabricados en China y Rusia.

La nueva ley se basa en “proteger a los ciudadanos y las infraestructuras críticas del país contra las ciberamenazas y el espionaje”, debido principalmente al creciente uso de tecnologías avanzadas, como vehículos autónomos y sistemas de conectividad.

Riesgos asociados a los vehículos conectados

Los coches conectados utilizan diversas tecnologías de comunicación, como Wi-Fi, Bluetooth y satélite, para ofrecer mayor comodidad y seguridad.

Sin embargo, con la creciente presencia de empresas chinas y rusas en este mercado, han surgido preocupaciones sobre la seguridad de estas tecnologías.

China, en particular, ha sido acusada de llevar a cabo actividades de ciberespionaje, como la campaña de piratería informática. Voltio tifónque tiene como objetivo invadir y dañar la infraestructura de Estados Unidos.

Las preocupaciones sobre la seguridad de los sistemas utilizados en los vehículos están aumentando porque pueden volverse vulnerables a ataques externos y coordinados.

La medida está en línea con las recientes acciones estadounidenses contra las tecnologías chinas, como la posibilidad de bloquear TikTok y las restricciones impuestas a DJI, uno de los mayores fabricantes chinos de drones, que aún enfrenta incertidumbre sobre su operación en el país.

Salón del Automóvil de Beijing – Reproducción/Bloomberg y Getty Images

Implicaciones para el mercado automotriz y las empresas extranjeras

La nueva legislación afectará también a empresas de países con fuerte presencia tecnológica, como Polestar, que, pese a ser sueca, cuenta con financiación china. A partir de 2027, los vehículos conectados fabricados por empresas controladas por China o Rusia no podrán venderse en EE.UU., incluso si se ensamblan en suelo estadounidense.

Esto pone en riesgo las operaciones de fabricantes de automóviles como Zeekr, que produce los coches autónomos de Waymo, e incluso de marcas locales como Ford y GM, que fabrican algunos modelos en China.

En medio de esta restricción, una excepción podría beneficiar a BYD, fabricante de autobuses eléctricos, que no se verá afectada por las nuevas normas debido al peso de los vehículos. Al menos, por ahora.

Además de esta nueva prohibición, Estados Unidos aumentó los aranceles a los automóviles eléctricos chinos y también bloqueó las piezas de drones de origen chino destinadas a ser utilizadas por el ejército estadounidense.

Si bien la medida ha generado reacciones encontradas dentro de la industria automotriz, queda clara la postura continua del gobierno de EE. UU. de proteger su infraestructura y sus datos confidenciales.

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Impactos y reacciones del mercado

La medida final se implementará gradualmente, con restricciones de software a partir de 2027 y restricciones de hardware en 2030, así como un posible enfoque en vehículos comerciales más grandes, como camiones y autobuses.

Así, Estados Unidos continúa adoptando políticas rigurosas para enfrentar las amenazas externas, buscando un enfoque cada vez más restrictivo hacia las tecnologías de los países adversarios.

Aunque la medida se implementó en Estados Unidos, también plantea dudas sobre el impacto potencial en otros mercados, como Brasil. Por un lado, el país podría seguir un enfoque similar para proteger su ciberseguridad y su infraestructura crítica.

A medida que Estados Unidos intensifica las medidas de seguridad contra las tecnologías de China y Rusia, Brasil, como mercado emergente, puede equilibrar la protección de su infraestructura con las oportunidades de innovación y crecimiento económico que ofrecen estas asociaciones.

Por otro lado, Brasil también se está convirtiendo en un mercado atractivo para las empresas chinas y rusas, que ven oportunidades de expansión, especialmente en el sector de vehículos eléctricos y tecnología automotriz, lo que podría fortalecer su posición económica y tecnológica.

De esta manera, Brasil se encuentra en una posición estratégica, pudiendo optar por equilibrar la seguridad con el fomento del crecimiento de las asociaciones internacionales.

Fuente: Casa Blanca y Reuters

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Lucas Laruffa
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